Período terrista (1931-1938)


En 1931, es electo Presidente Gabriel Terra, representando al Partido Colorado y al batllismo. El 31 de marzo de 1933, en el marco de la denominada “revolución marzista” (una expresión demagógica que busca ganarse el apoyo popular)que incluía una "marcha sobre Montevideo" (que nunca se llego a realizar), Terra disuelve el Parlamento (bajo la justificación de desavenencias entre el Ejecutivo y el Legislativo) y el Consejo Nacional de Administración (C.N.A). Se llevaba así el primer Golpe de Estado del siglo xx uruguayo, marcando la primera crisis democrática y el fin del Primer Batllismo.
Gabriel Terra.
Baltasar Brum, Presidente del C.N.A, poco antes del suicidio.
 
Antecedentes.
Se pueden definir factores externos e internos como causísticos o determinantes contextuales de la dictadura terrista. Todos ellos durante los años 1920, es decir en el marco de la primera postguerra mundial.

Europa, tras la Primera Guerra Mundial, se sumerge en un gran período de recesión económica y social, un período que hace tambalear hasta los sistemas democráticos europeos. Paralizada la industria europea, cae la demanda de bienes primarios y manufacturados del continente. La recesión económica europea, deja a la economía uruguaya, luego de los beneficios que extrajo de la guerra mundial, en una situación de ventaja comparativa respecto de las euroeconomías. Sin embargo, la recesión europea afectó la inversión de capitales y las industrias uruguayas basadas en el capital británico comenzaron a retraerse.

Complementariamente, las inversiones norteamericanas comienzan a reemplazar a los capitales británicos en Uruguay. Sin embargo, las crisis de 1929 de Nuea York, que comenzaría a repercutir dos años más tarde en el país, provocaría también la caída de las inversiones y las líneas de crédito norteamericanas.

Como se sabe, el período de entreguerras europea, es un período de inestabilidad política y de surgimiento de movimientos nacionalistas y fascista, que ascienden al poder respaldados por los corporativismos empresariales y capitalistas. Hacia fines de los años 20, estas ideas comienzan a llegar al Uruguay y de hecho, en esta misma década comienzan a aparecer los gremios empresariales, concentrados y agrupados corporativamente y que cuestionaran al batllismo por su impronta social y demócrata.

En Uruguay, los años 20 es un período de bonanza y prosperidad económica y social. Con un batllismo consagrado en lo político, económico y social. Crecimiento urbanístico, Montevideo se expande geográficamente, arquitectonicamente. Tiempos de desarrollo industrial y tecnológico. Aparecen las primeras radiodifusoras, crece el uso de los vehículos motorizados, se extiende la red lumínica en base a la electricidad, se empiezan a realizar viajes de aviación. Nada parecía predecir el fin de una era de la “Suiza de América”, la “tacita del plata”. Sin embargo esos brillantes tiempos del Uruguay batllista comenzaban a oscurecerse. Los estancieros, industriales, el alto comercio (exportador – importador) y las grandes banqueros comenzaron a agruparse como gremio capitalista, creando el “comité de vigilancia económica” (popularmente denominada “comité del vintén”), oponiéndose a la política y práctica económica y social del batllismo. Cuando en 1931, se crea Ancap, son los capitalistas que reaccionan contra otro gesto estatista y monopolizador del batllismo, sobre todo en una de las actividades claves de la economía y la industria: el refinado y la distribución de los combustibles en Uruguay. La creación de este ente estatal, se produce en el C.N.A, como un acuerdo entre batllistas y el representante del nacionalismo independiente, para alcanzar los 5 votos necesarios de la mayoría simple, requeridos para crear entes estatales. Su creación generó la oposición político – partidaria de herreristas y riveristas: la creación de Ancap cuando ya se empezaba a sentir las repercusiones de la crisis neoyorquina, generaba un incremento del gasto público. Por otra parte, fue producto de un acuerdo político entre batllistas y nacionalismo independiente (al que se le prometió cargos en el directorio del ente creado a cambio del apoyo para crearlo), por lo que la oposición lo denominó como el “pacto del chinchulín”. La oposición no se hizo esperar: Luis A. De Herrera se comunicó con el Presidente Terra y le expresó “o lo das vos o lo damos nosotros” (en referencia al Golpe de Estado). Hacia 1933, la oposición riverista y herrerista había preparado una gran marcha sobre Montevideo (en clara imitación de la Marcha sobre Roma del fascismo) con el notorio apoyo del Presidente Terra. Cuando el parlamento censuró las acciones y expresiones del Presidente en apoyo a las movilizaciones, el Presidente se atrinchero en la sede del Ministerio del Interior (Cuartel de Bomberos) y desde allí decretó la disolución de las cámaras parlamentarias y el C.N.A.

Golpe de Estado, Reforma Constitucional y Dictadura terrista.
Cuando en 1933, Terra disuelve el parlamento uruguayo, realiza no sólo un “autogolpe”, sino que da un “golpe partidario” al vincularse a la oposición al batllismo. En realidad nunca había sido afin al reformismo batllista, por lo que este posicionamiento no era ninguna sorpresa política. Al disolver el parlamento, lo reemplaza por un Consejo de Estado, integrado por terristas, riveristas, nacionalistas, con el encargo de reformar la Constitución.

La nueva reforma constitucional seria producto de un acuerdo político entre terristas y herreristas para monopolizar el poder político, es lo que la oposición batllista denominó “pacto de la morcilla” (en respuesta a la denominación de “pacto del chinchulínn” al acuerdo creador de Ancap).

La Constitución de 1934.
La reforma constitucional, deshace lo conquistado por el batllismo, retorna al ejecutivo unipersonal y establecía el “senado del medio y medio”. La cámara alta legislativa estaría integrada por 15 senadores de la mayoría y 15 senadores de la minoría (terristas y herreristas). Esta integración senatorial se implementaba desde una reforma electoral que definía una “ley de lemas”, por la cual solo podían presentarse a elecciones los partidos politicos propietarios de lema partidario (G. Terra era propietario del lema Partido Colorado, Herrera lo era del Partido Nacional), de esa manera quedaban excluídos del acto electoral batllistas y nacionalistas independientes, y a su vez de la integración legislativa.

La dictadura terrista: conservadurismo y corporativismo.

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En 1934, hace su pasada por Montevideo en dirección a Buenos Aires, el Graff Zeppelin, un portentoso dirigible alemán. Cuando sobrevuelan el Palacio Salvo y la Plaza Independencia, lanzan dos ramos de flores a la superficie: uno dirigido al monumento a Artigas y otro a la esposa del Presidente Terra. Era un acto protocolar y hasta simbólico, pero también habría otros acercamientos y coincidencias entre la dictadura terrista y el régimen nazi alemán. El Golpe de Estado, había sido respaldado por los sectores conservadores y corporativista que se representaban en el terrismo y el herrerismo. Hacia ellos gobernaría durante su gobierno dictatorial Terra, como lo hizo durante su período nacionalista Hitler y Mussolini, un gobierno corporativista empresarial.

La reforma monetaria: el cambio compensado.
La política monetaria del terrismo estaria definido por su Ministro de Hacienda César “Fuman Chú” (en honor a un conocido mago de la época) Charlone. La crisis neoyorkina de 1929 había generado una rotación del poderío económico mundial, devaluándose la libra esterlina inglesa. Ese cambio en el patrón oro que respaldaba al sistema monetario uruguayo dejaba un período deflacionario del papel moneda nacional. Aprovechando esa circunstancia, se decide realizar una nueva emisión de papel moneda sin correr el riesgo de devaluar el peso uruguayo. Con ese margen de emisión se compensaría la caída de las exportaciones y subsidiaría a las industrias frigoríficas involucradas en esa actividad. No se deriva el beneficio en una política social, sino que se “compensa” a estancieros e industriales por las detracciones en el comercio exterior.


Gobierno empresarial.
El gobierno no solo representó a las clase capitalista empresarial, sino que además integró a representantes de los mismo en los directorios de los entes estatales: la ANP (administracion nacional de puertos) con representantes del comercio exterior, el Frigorífico Nacional, con representantes de los estancieros e industriales. Se creó Conaprole, como una empresa mixta cuyo direcorio estaria integrdo por el Estado y los productores lacteos.

Surgimiento de las cámaras empresariales.
Si los empresarios, respaldaron el Golpe de Estado terrista, a través del accionar del comité de vigilancia económica, estas “fuerzas vivas” fueron institucionalizadas a través de las cámaras empresariales, que cumplian la función de lobby o intervención en la política económica del gobierno terrista.

La crisis del terrismo.
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Cuando estalló el Golpe de Estado de Gabriel Terra, pocas acciones de resistencia se llevaron a cabo: la marcha de protesta de la FEUU, el alzamiento armado de Paso Morlan (en la cual fueron detenidos políticos e intelectuales), y hacia 1938 la multitudinaria marcha por el centro de Montevideo. Es que hacia el fin del período terrista el contexto internacional y nacional había cambiado y marcaba el fin del período dictatorial.

Si bien el fascismo europeo estaba en claro ascenso político y expansivo en Europa (Alemania ocupa Austria en 1934 y Checoslovaquia en 1938), también genera oposiciones, comienza a definirse la contraposición de bandos: democrátas y fascistas..
En nuestro pais, en 1938 es electo presidente Alfredo Baldomir, terrista, cuñado de G. Terra, en el cual se esperaba actuase en la misma dirección de su antecesor. Sin embargo, su mandato de gobierno marcará el fin del período dictatorial y el proceso de recuperación democrática. Señal de ese cambio hacia la democracia, es el hecho de que apenas comenzada la Segunda Guerra Mundial en setiembre de 1939, la guerra llega al Río de la Plata, con la sorpresiva llegada del imponente acorazado alemán Graf Spee para ser reparado en el puerto de Montevideo. Las presiones británicas para que el gobierno uruguayo limitara al buque alemán en su permanencia a lo establecido en la convención internacional, y el reconocimiento del gobierno uruguayo a la misma es una demostración del cambio de posicionamiento político e ideológico del gobierno uruguayo.

Para que el proceso de recuperación democrática se pudiese concretar era necesario reformar la Constitución. Con herreristas y terristas dominando las cámaras legislativas, era necesario un accionar dramático en la actividad política y disolver el parlamento. Así, en 1942 (año de fallecimiento de G. Terra), Baldomir disuelve el parlamento, produciéndose el denominado “Golpe Bueno”, ya que el acto antidemocrático servía a fines democráticos y por lo tanto necesarios. Con la Constitución de 1942, se elimina la ley de lemas de 1942, para rehabilitar la participación política de batllistas y nacionalismo independiente a través de la representación proporcional.

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